Pienso que la vida es… No, un tablero no. Un rompecabezas. Andás luchando por colocar las piezas y vas armando retacitos aquí, retacitos allá. Un día agregás, el otro retocás, rehacés. Complicado, porque no tenés dibujo, no viene en cajita con el modelo en la tapa. Manoteás del montón, buscás, buscás, y si tenés suerte, encajás un rulito de algo, un apéndice cualquiera, no gran cosa. Los colores se arriman, son vistosos, pero un color sin destino, una marea de piecitas azules, por ejemplo, ¿Qué es? A lo sumo, una esperanza.
¿Es redonda la vida o es cuadrada? No sabés. Hay una gran diferencia, y todo el tiempo tratás de descubrirlo. Porque, si es redonda, rueda. Todo lo redondeo rueda, vuelve. Ahora, si es cuadrada, estás en un problema, hermano. Las esquinas son finales, cada recta tropieza con otra, no hay fluir, todo se corta. Es más difícil.
Bueno, me fui… La idea era el rompecabezas, y como cachitos de orden que tenés, construidos, oasis aquí y allá, en un desierto de cartón. Y de repente, vos manoteás, como siempre, casi sin ganas, por rutina, te sale el comodín, la clave, la pieza que te permite ir hallando el sentido. Y te parece que empezás a ver algún diseño, vislumbrás una idea general.
Ahí te das máquina. Vas armando un gran charco con pretensiones de mar. Te decís: “Soy un tipo con suerte, ahora quiero seguir, me está gustando…”
Entonces, alguien te toca el hombro, alguien que no se deja ver, y te alcanza una piecita chiquita, casi insignificante, que vos no tenías vista ni de casualidad.
Y bue…, la mano va sola al lugar justo, y la piecita, bendita sea, va llamando a otras, como si les silbara, saltan a tu mano y de ahí al rompecabezas, que ahora se va armando. Cuando lo ves, todo esta claro. Sabés en que lugar vas a ir poniendo lo que falta, y eso te deja tranquilo. Es, no sé,… una especie de felicidad.
Empezás a disfrutarlo, a tomarte tu tiempo para ir colocando despacito las piezas que te faltan, sabiendo que vas bien, que le encontraste la vuelta, que es redonda la vida, ovaladita si querés, y que todo fluye por si mismo, aunque se corte, mirá lo que te digo.
Eso, hermano, es lo que me paso a mí.
Nelly Vargas Machuca
del libro “Tintas leves”
"¿Es redonda la vida o es cuadrada? No sabés. Hay una gran diferencia, y todo el tiempo tratás de descubrirlo. Porque, si es redonda, rueda. Todo lo redondeo rueda, vuelve. Ahora, si es cuadrada, estás en un problema, hermano. Las esquinas son finales, cada recta tropieza con otra, no hay fluir, todo se corta. " Excelente! Realmente, (o ilusamente) la vida es redonda, la mires donde la mires, uno gira, se enrieda, cae, y rebota, vuelve a rodar hacia el mismo lugar. A veces se deja de girar, como una pelota, pero existe la posibilidad de que venga alguien y nos de un empujoncito.
ResponderEliminarUstedes son parte del taller literario de liaison? Un saludo enorme, muy lindo blog, me voy a ojeandolo durante el domingo,Realmente hace pensar.