Isabel, a veces siento el tiempo consumiéndome, siento que el mundo se desploma, y vuelve a resurgir cada día. Amaneceres solitarios son los míos, soy una vana sombra pesadillezca. Busco un tiempo blando, busco que mi realidad se adecue a mi pensamiento, pero no sé cómo a veces salgo de ellos y el mundo se torna real, imaginario oasis. Salto hacia el vacío del mundo sordo y anónimo. Siento angustias por este mundo que, como dice Borges, desgraciadamente es real.
Ernesto